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* Viejos cuadros del PRI vuelven al centro del debate político rumbo al 2027
Por Redacción | Agencia MANL
Toluca, Estado de México.— Una fotografía bastó para reactivar el debate sobre el reciclaje político en la llamada Cuarta Transformación mexiquense. El ex dirigente estatal del PRI, Ricardo Aguilar Castillo, apareció públicamente junto al coordinador de Morena en el Congreso del Estado de México, Francisco “Paco” Vázquez Rodríguez, en un encuentro que ya genera lecturas políticas rumbo al proceso electoral de 2027.
La imagen, difundida por el propio Aguilar Castillo en redes sociales, fue acompañada de un mensaje que llamó la atención dentro y fuera de Morena: “México necesita menos confrontación y más seriedad”. Sin embargo, para sectores políticos y ciudadanos, la reunión representa algo más profundo: el regreso de figuras históricas del priismo mexiquense a espacios cercanos al poder guinda.
Ricardo Aguilar fue uno de los operadores más visibles del PRI durante décadas. Fue alcalde de Jilotepec, diputado local y federal, dirigente estatal del PRI mexiquense y funcionario federal durante el sexenio de Enrique Peña Nieto. Su trayectoria estuvo ligada al grupo político que gobernó el Estado de México durante casi un siglo.
La aparición ocurre en medio de crecientes tensiones internas entre Morena y el Partido Verde Ecologista de México (PVEM), encabezado en la entidad por José Alberto “Pepe” Couttolenc. En los últimos meses, el Verde ha sumado a expriistas, exalcaldes y operadores políticos regionales, mientras deja abierta la posibilidad de competir con mayor autonomía rumbo al 2027.
Dentro de Morena, el acercamiento con perfiles provenientes del antiguo régimen ha provocado críticas de militantes fundadores, quienes acusan que el movimiento corre el riesgo de convertirse en refugio de los mismos actores políticos que antes señalaba por prácticas de poder, control territorial y acuerdos cupulares.
Analistas recuerdan que fenómenos similares han ocurrido en estados como Hidalgo, Oaxaca y Veracruz, donde ex cuadros priistas migraron hacia Morena conservando influencia política y estructuras regionales.
Aunque no existe ninguna investigación oficial contra Ricardo Aguilar ni evidencia de acuerdos ilegales entre actores políticos, la fotografía volvió a colocar sobre la mesa una pregunta incómoda para la 4T mexiquense: ¿la transformación política representa realmente una ruptura con el pasado o sólo el reacomodo de los mismos grupos bajo nuevas siglas?
En un Estado de México marcado históricamente por el dominio priista, la ciudadanía observa con atención cómo antiguos adversarios hoy comparten mesa, diálogo y posibles acuerdos. Porque para muchos mexiquenses, el problema ya no es sólo quién gobierna, sino quién sigue moviendo las estructuras del poder desde las sombras.










































